sábado, 2 de julio de 2011


Santo Domingo, República Dominicana




Hoy celebramos la fiesta del Inmaculado Corazón de María Santísima.
Grande es este día, el cual le continúa al bellisimo dia del sagrado corazón de Jesús.
En el día de ayer, de una forma muy especial se inició el mes de julio, mes que se dedica de una forma hermosa a la Santísima y preciosísima Sangre de Cristo;si bien junio le precede con la preciosa devoción del sagrado corazón de Jesús. Ambos meses son bellisimos, junio y julio, situados en el mismo corazón del año, y nos conducen paso a paso, invitándonos a conocer más de la intimidad de nuestro Dios.

Así hoy en la homilía de la misa de la Nunciatura, nuestro Nuncio Apostólico su Excelencia Monseñor Joseph Wesolowski, nos invita a meditar, especialmente admirados sobre la pureza de ese corazón único de María. En su corazón ella ha guardado las más inexplicables experiencias, misterios compartidos con el Espíritu Santo, así como lo que nos expresa el evangelio de hoy(Lc 2, 41-51): Jesús, siendo un niño de 12 años, se pierde; sus padres lo buscan en la peregrinación, al regreso desde Jerusalén. Que difícil debió ser para José y María, vivir aquella búsqueda de su hijo único durante tres días. Ese momento podría evocar aquellos otros tres días que pasaron desde la muerte de Jesús hasta su resurrección. En ambos momentos, el Corazón Inmaculado de María fue escenario y templo de esperanza, lleno de humildad y de oración silenciosa y suplicante, María es figura de la Iglesia, Maestra de la vida espiritual que busca a Cristo, hasta encontrarle. Ella ha guardado y albergado en su tierno y puro corazón. toda la historia de la salvación de la humanidad.
En cada momento de la vida de Cristo, María en su corazón, lleno de la más alta Gracia y Pureza, es sostén y acción del Plan Divino de nuestra salvación. Hechas con las mismas manos del Altísimo, las fibras del corazón de María darían el alimento y sustento para la obra salvífica que Jesucristo haría, conduciéndolo a El mismo a la obediencia a Dios. Es así, María, la co-redentora de la humanidad. Si el Amor de Jesús es Infinito, el de María, quien supo entregar a su hijo único, renunciando a su propia naturaleza humana de madre para obedecer la voluntad divina, constituye la esperanza de todas las personas, el ejemplo que nos ilumina amorosamente por siempre, el cual deseamos imitar, acercándonos más y más a nuestro Señor Jesús.

Oración. Señor, concédenos que por la mediación de tu Madre María con su inmaculado corazón, Madre dulce, amorosa e intercesora gozosa de tus hijos, recibamos tu Gracia, siendo transformados para nacer a la verdadera Vida.

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