Jueves 22 de Septiembre, 2011
Introducción
Vemos en San Lucas un hecho singular. Al enterarse de la vida de Jesús, y de sus numerosos prodigios, Herodes, quien es ateo, siente curiosidad por conocerle. El no tiene fe, no cree en Dios. Este hecho se vincula a la primera lectura, en la cual Dios nos invita a reflexionar acerca de nuestra fe en El , de si realmente vamos a edificar y reconstruir esa fe en nuestro interior, lo cual es figurado por el templo: somos templos vivientes del Espiritu Santo.
Primera Lectura
Introducción
Vemos en San Lucas un hecho singular. Al enterarse de la vida de Jesús, y de sus numerosos prodigios, Herodes, quien es ateo, siente curiosidad por conocerle. El no tiene fe, no cree en Dios. Este hecho se vincula a la primera lectura, en la cual Dios nos invita a reflexionar acerca de nuestra fe en El , de si realmente vamos a edificar y reconstruir esa fe en nuestro interior, lo cual es figurado por el templo: somos templos vivientes del Espiritu Santo.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ageo (1, 1-8)
El día primero del mes sexto del año segundo del rey Darío, la palabra del Señor se dirigió, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote, y les dijo: “Esto dice el Señor de los ejércitos:
‘Este pueblo mío anda diciendo que todavía no ha llegado el momento de reconstruir el templo’ ”.
La palabra del Señor llegó por medio del profeta Ageo y dijo: “¿De modo que es tiempo de vivir en casas con paredes revestidas de cedro, mientras que mi casa está en ruinas? Pues ahora, dice el Señor de los ejércitos, reflexionen sobre su situación: han sembrado mucho, pero cosechado poco; han comido, pero siguen con hambre; han bebido, pero siguen con sed; se han vestido, pero siguen con frío, y los que trabajaron a sueldo echaron su salario en una bolsa rota”. Esto dice el Señor de los ejércitos:
“Reflexionen, pues, sobre su situación. Suban al monte, traigan madera y construyan el templo, para que pueda yo estar satisfecho y mostrar en él mi gloria, dice el Señor”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial: Salmo 149
El Señor es amigo de su pueblo.
Entonen al Señor un canto nuevo, en la reunión litúrgica proclámenlo. En su creador y rey, en el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo.
El Señor es amigo de su pueblo.
En honor de su nombre, que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles. El Señor es amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes.
El Señor es amigo de su pueblo.
Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus hogares, que alaben al Señor con sus palabras, pues en esto su pueblo se complace.
El Señor es amigo de su pueblo.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (9, 7-9)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Pero Herodes decía:
“A Juan yo lo mandé decapitar.
¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oremos:
Padre santo, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio de tu Espíritu a fin de que, no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar al Reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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