"A mi casa la llamarán casa de oración todos los pueblos"
Así dice el Señor: "Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. Dichoso el hombre que obra así, dichoso el mortal que persevera en ello, que guarda el sábado sin profanarlo y guarda su mano de obrar el mal. No diga el extranjero que se ha dado al Señor: "El Señor me excluirá de su pueblo." A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos." Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel, y reunirá otros a los ya reunidos.
"Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben."
El Señor tenga piedad y nos bendiga, / ilumine su rostro sobre nosotros; / conozca la tierra tus caminos, / todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones, / porque riges el mundo con justicia, / riges los pueblos con rectitud / y gobiernas las naciones de la tierra. R.
La tierra ha dado su fruto, / nos bendice el Señor, nuestro Dios. / Que Dios nos bendiga; que le teman / hasta los confines del orbe. R.
"Juan es la lámpara que arde y brilla"
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado."
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
San Juan Bautista predicaba una conversión, un bautismo de arrepentimiento, es anunciado desde el profeta Isaias, es la voz que clama en el desierto. Hoy pedimos la intercesión de San Juan Bautista por una verdadera y profunda conversión para todos nosotros, para que verdaderamente preparemos el corazón para el nacimiento de Nuestro Señor Jesús.
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